Muchas veces he encontrado que la gente ha caído en deudas por que se ha estirado económicamente más allá de lo que debía. Por ejemplo, ha comprado o alquilado una casa más grande de la que tenía que haber comprado, o un auto más caro del que tenía que haber adquirido, o ha hecho un negocio en el que no se tenía que haber involucrado…
Al principio el individuo no sufre las consecuencias de estar gastando más de lo que debiera porque hay gastos que no ocurren todos los meses. Por ejemplo, el auto no se rompe todos los meses, la casa no tiene problemas todos los meses, la familia no se enferma todos los meses, las emergencias no vienen a nuestra vida todos los meses.
La gente generalmente me dice: Andrés caímos en deudas por que nos vino una situación inesperada. Y yo pienso, lo inesperado no sería tan inesperado ¡si lo estuvieses esperando!
Las cosas inesperadas van a venir a nuestras vidas. Espérelas. Somos seres humanos, crecemos, vivimos, nos movemos; las cosas inesperadas nos van a ocurrir. Entonces existe una sola forma de prepararnos para lo inesperado: ahorrando con regularidad.
A partir de hoy usted debe tomar al menos 5% de su salario y colocarlo aparte para situaciones inesperadas, su meta es lograr tener efectivo, ya sea en una cuenta de banco o debajo del colchón, por lo menos de dos a tres meses de salario, por ejemplo, si gana Q800 al mes, su meta debería ser el tener de Q1, 600.00 a Q2, 400.00 en dinero efectivo como fondo de prevención para situaciones inesperadas.
Por supuesto que existen excepciones a la regla, pero en general, si hemos caído en las manos de los prestamistas o bajo la opresión de las tarjetas de crédito, es que, por un lado no estamos ahorrando con regularidad y por el otro lado no estamos teniendo cosas que deberíamos tener conforme al nivel económico al cual pertenecemos (tomando en cuenta nuestro salario).
¿Cómo evitar problemas con las deudas en tarjetas de crédito?
¿Cómo se conjuga el verbo tarjetear?
¿Se conjuga: yo debo, tú debes el debe…?
El uso de las tarjetas de crédito se está convirtiendo en un verdadero dolor de cabeza para muchas familias hispanas de nuestros días. Las deudas y tarjetas se acumulan, y juntamente con ellas las tenciones familiares y personales.
Los compromisos contraídos con tarjetas de crédito en Estados Unidos se han cuadruplicado desde el año 1986. La deuda de los consumidores norteamericanos ha llegado a un billón de dólares. Para tener idea de la seriedad del asunto, si coloreamos billetes de cien dólares, uno encima del otro con un billón de dólares heríamos una columna de unos ¡cien kilómetros de alto! (Unas setenta millas).
¿Y cómo andamos los latinos? No mucho mejor que los gringos. El crédito fácil ha sido un veneno para muchas de nuestras familias. Por un lado, porque muchos de nosotros crecimos en un pasado donde tener crédito era solo cosa de ricos, y por lo tanto nunca aprendimos a manejarlo. Por el otro, las oficinas de mercadeo en estos días promueven la idea de téngalo ahora y page después, una filosofía de consumo peligrosa.
Así que antes de tarjetear, tome en cuenta estos principios económicos para no tener jamás problemas con el uso de su crédito.
Y la próxima semana compartiremos con ustedes el tema:
NUNCA COMPRE CON LA TARJETAQUE NO ESTE PRESUPUESTADO
Bendiciones.












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