Archivo de la Categoría “CRECIMIENTO ESPIRITUAL”
Quiero aclarar algo mas en cuanto a esta idea de la obra especifica. Aunque creo que es muy importante prestar atención a la divina insatisfacción cuando sea que surja en nuestro espíritu, no creo que cada vez que algo nos afecte de manera profunda, automáticamente se trate de un llamado de Dios o de la misión con inspiración divina para la que fuimos creados. Es posible que usted le afecte todo tipo de situaciones feas, pero esto no significa que haya encontrado ya esa única cosa a la que debería dedicar su vida entera.
Por mi parte busca aclarar las cosas de esta manera. Hay un versículo en la Biblia que dice que, cuando entregamos nuestra vida a Dios, iniciamos el proceso de ser transformados a su semejanza. Es un proceso a largo plazo, seguro. Pero, con el tiempo, los seguidores de Cristo cada vez deberían parecerse menos a sí mismos y más a Jesús. Por eso, y cada vez más, los seguidores de Cristo deberían de abandonar sus puntos de vista egocéntricos para mirar el mundo desde la prospectiva del cielo. Deben de soltarse la mano al egocentrismo y buscar en cambio como servir a los demás. Deben resistirse a la tentación de juzgar y, por el contrario, buscar más y más oportunidades de dar a otros la gracia de Dios.
A medida que Dios obra en nuestras vidas y nos convierte en seguidores de Cristo, y por esta razón en personas cada vez más compasivas, muchos de los males de la sociedad nos romperán el corazón nos impulsaran a actuar de alguna manera. Por ejemplo, al ver que un tsunami azoto casi doce países y mato casi trescientas mil personas, mejor será que todos oremos, ayudemos, enviemos, cheques y recursos para asegurarnos de que la necesidad de las victimas estén cubiertas. Es bueno saber que después del maremoto de fines del 2004, durante días, semanas y meses hubo millones de personas haciendo justamente esto.
Sin embargo además de este tipo de acción esporádica, casi espasmódica, creo que debemos buscar constantemente esa causa, propósito o problema, que nos es único, que nos toma del cuello y no nos deja ir. Esa, única cosa, será la situación que nos lastimara tanto el alma que nos producirá el momento Popeye; es el lugar donde sentimos que no podemos sino hacer algo. Es lo que le da lugar a la zarza ardiente en el alma de cada uno, donde percibimos que Dios mismo nos invita a asociarnos con el de manera personal e internacional para renovar la realidad. Para Moisés, fue la protección d su pueblo maltratado. Para Bob Pierce, fue la falta de comida en Asia. Para Martin Luther King Jr. Fue la reconciliación racial. Para otras personas, serán cosas diferentes.
La razón por la que importa tanto que busque y sepa que es lo que le rompe el corazón es que quizá sea usted la persona que Dios está buscando para revertir tendencias feas y destructivas en su generación. De hecho, cuando se halle parado allí, frente a su zarza ardiente, no extrañe si oye la voz de Dios que le dice: Por eso fue que te cree y te diseñe tal como eres. Por eso permití que llegaras a la cima de la montaña, a los momentos de regocijo en tu vida, a los pozos de desesperanza. Ni una sola de tus lagrimas de angustia se habrá desperdiciado, pienso utilizar cada gramo de lo que te sucedió para bien en esta área especifica. Sé que estas devastado por el mismo problema que me duele a mí, ¡y resulta que tengo en mente a alguien exactamente como tú para que me ayude a resolverlo!
¿Puedo repetir esto último? Dios está buscando alguien exactamente como usted. A alguien que sufre en el planeta tierra por las mismas cosas que entristecen a Dios en los cielos, de manera que pueda enlistarle para servirle. Le aseguro que hay una divina insatisfacción que lleva escrito su nombre. Hay algo ahí afuera que Dios espera que usted tome poder ayudarle a resolverlo. Esto le causa dolor a usted y a él, y Dios está preparado para que ambos hagan algo al respecto.
Así que, ¿Cómo saber cuando surgirá esa única cosa que lleva su nombre? Para empezar, será una preocupación que le persigue, que demanda su atención durante el día y no le permite dormir por las noches porque enciende su imaginación y cautiva su corazón. Sera lo que lo obligue a arrodillarse y llorar de dolor. Sera lo que patee, golpee y grite dentro de usted para exigir atención. Quizá esa es la única cosa, a que le causa divina insatisfacción profunda. Como dice mi amigo Max Lucado, es esa música interior, que nadie más puede oír con la misma precisión que usted. Me preguntó… ¿Qué cosa causa en usted divina insatisfacción?
No me importa cuál sea la respuesta, será lo que lo mueva y haga estremecer desde el centro, lo que le hace saltar y entrar en el juego para pelear, pelear y seguir peleando hasta ver algún progreso. Y es más, una vez que aceptamos servir a la agenda de Dios en este mundo, el comenzara el proceso de canalizar la frustración de la divina insatisfacción para convertirla en una visión positiva que nos impulsa hacia el futuro lleno de propósito y energía. En algún punto del camino encontrara que el voltaje de la energía del reino en sus venas es tan potente que no puede más que levantar la mirada a decir a gritos, sin inhibiciones: ¡yo nací para esto! Adivine porque lo sé.
Y la próxima semana seguiremos el siguiente tema:
UNA ARZA ARDIENTE PERSONAL,
Bendiciones.
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Billy Graham es otro de los que puso su divina insatisfacción a trabajar. En el verano de 2005, hubo gente en todo el globo que vitoreo al maestro evangelista que hablo ante doscientas cincuenta mil personas en Nueva York. Si el evento repres enta, como se dice, su última cruzada, es entonces el broche que cierra una vida de setenta años de llenar estadios en todos los lugares del mundo que se pueda uno imaginar. Esta longevidad hace surgir una pregunta: ¿Qué cosa bullo, ardió dentro de Billy desde su juventud que le llevo a alquilar ese primer estadio para realizar esa primera cruzada donde invito a miles de personas a entregar sus vidas a Dios?
O, desde el punto de vista Popeye, ¿Qué fue lo que en su juventud no pudo soportar? Sea lo que fuere, tiene que haber sido de una potencia extraordinaria, porque sirvió como fuente de energía para todo lo que luego logro a lo largo de su vida. Le llevo a dedicar su vida eterna a una visión audaz. Encendió su motivación para formar grupos, inspirar a colegas, practicar en reavivamientos y soportar criticas día tras día, mes tras mes, año tras año. En mi opinión, pienso que Billy no podía so portar ver gente que pasara por la vida sin conocer el amor de Dios. Es el tema principal de cada una de sus charlas: La Biblia enseña que Dios es amor, dice cada vez que sube a un escenario, y aunque no puedan recordar ninguna otra cosa, esto no olvidaran: ¡Dios los ama! Billy Graham dice que de niño se sacudió cuando en la Biblia leyó un versículo que nos manda ir por el mundo entero para hablar a todos sobre el amor de Dios. Desde ese momento ¡fue por el mundo! El curso de su vida estaba ya determinado, y dedico su mente y cuerpo y su alma a la visión que Dios le había dado. Más de doscientos diez millones de personas en ciento ochenta y cinco países han asistido a sus cruzadas hasta hoy, con lo que creo que ha cumplido con su misión.
Vuelvo a mi pregunta: ¿Qué es lo que usted no puede soportar? ¿Son quienes viven hambrientos de amor sin saber que hay un Dios Misericordioso que los creo y los diseños de manera única y que tiene un plan para sus vidas aquí en la tierra? Esto fue lo que encendió la tormenta de frustración de Billy. Me pregunto si tendrá el mismo efecto en usted. ¿Qué es lo que no puede soportar? Espero que para este momento sepa ya cual es la respuesta a esta importante pregunta, porque nunca será tan grande su contribución como cuando obre a partir de la energía de su divina satisfacción.
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Alguien que me dijo con toda claridad que era lo que no podía soportar fue el Dr. Bob Pierce, fundador de World Vision, una de las más grandes organizaciones cristianas dedicadas a la ayuda y el desarrollo. Serví una en la junta de esta organización durante seis años, y recuerdo que me inspiro profundamente.
Pierce vivió una tremenda tormenta de frustración en su corazón. Vio como los pequeños que habían quedado huérfanos en Asia, esperaban en la fila ante del mostrador donde les servían comida. Cuando Pierce comenzó a buscar respuestas, descubrió que no había suficiente comida para todos. En lo que para mí fue un dramático momento Popeye, decidió volver a los Estados Unidos para reunir a los más influyentes socios comerciales en una sala de Los Ángeles y fundar lo que hoy conocemos como World Vision. Vamos a conseguir que haya comida suficiente en esos puestos. Aunque cueste la vida vamos a lograr.
A decir verdad, casi le costó la vida.
Sin embargo, su persistencia rindió frutos. En una visita al extranjero, le había dado el dinero que llevaba en esos momentos a una niñita llamada White Jade, que pro venía de una familia asiática muy pobre y a la que había azotado y desheredado cuando declaro que se convertiría en cristiana. Pierce llevaba cinco dólares en el bolsillo, y con esto la niña compro alimento, ropa y libros, pero el sabia que necesitaría mucho más que esto, y que lo que más le haría falta seria la esperanza de un futuro, prometió enviarle dinero mes a mes. Este gesto, surgido de un encuentro aparentemente al azar, sirvió como catalizador para lo que luego fue el programa de apadrinazgo de World Vision, que hoy funciona a cientos de países de todo el planeta.
A través de los esfuerzos de World Vision en el 2005 solamente, más de cien millones de personas en noventa y seis países recibieron apoyo físico, social y espiritual. Es decir que ahora si hay comida en esos puestos donde la gente espera en filas. ¡Pensemos nada más en las incontables White Jade, cuyas vidas fueron enriquecidas de manera radical a causa de la determinación de Pierce! Y otra vez, todo comenzó a partir de un área de divina insatisfacción que obligo a un hombre a entrar en el juego.
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Hace poco acepte una invitación para habar con un grupo de médicos de Chicagoland. Las charlas de inter-fe, pueden ser un desafío si se trata de hablar ante trescientos médicos, pero todo se potencia cuando el sistema hospitalario para el que trabaja les obliga a asistir al seminario de un día. Me gusta más cuando el público asiste porque d esea hacerlo. Creo que usted entiende lo que quiero decir.
La primera media hora fue dedicada a los anuncios y normas actualizadas, todo a cargo de gente con autoridad, que seguro tenía oficinas empapeladas con diplomas, certificados y premios. Para cuando me toco subir al podio, todos los asistentes, con pulcros delantales blancos, estaban ya unos tantos aburridos, enviaban mensajes de texto o jugaban con un papel entre los dedos. Si no me hubiera tocado ser quien tenía que captar su atención, es probable que la escena no me pareciera tan deprimente. Con cierta incertidumbre, subí los diez escalones hasta donde estaba el micrófono y, en silencio, protesté por dentro por haber aceptado ayudar al presidente del hospital, que es amigo mío desde hace años. El me había metido en esta situación y, para cuando terminara, le diría que me sabia una, ¡y bien grande!
Hice una pausa mientras acomodaba mis notas. Eche una mirada al público. Nadie levanto la mirada, pero no soy de los que asimilan. Carraspee un poco, y comencé: Les preguntare algo, sin preámbulos, dije: Nadie me prestó atención. Por curiosidad, nada más, ¿Cómo fue que termino cada uno de ustedes en el campo de la medicina?
Me pregunto, ¿Por qué esto?
Antes de continuar, permítanme decir que no me dedico a lo que hacen ustedes, y por eso me maravillo en verdad, me maravillo ante su capacidad y deseo de trabajar tantas horas cada semana para buscar soluciones para quienes tienen el cuerpo enfermo, lesionado, destrozado o a punto de morir.
Aquí, hubo algunos pares de ojos que se sumaron a los anteriores.
Pienso que tuvo que haber sido una potente fuerza interior la que hizo querer ayudar a las personas a vivir vidas funcionales y sanas. De hecho, si tuviera que adivinar, diría que es la misma fuerza la que hoy sostiene porque, ¿Qué otra cosa podría tener tanto poder como para triunfar por sobre todo lo político y la decisión que conlleva la profesión de médico?
Deje que la idea penetrara en sus mentes y, durante los segundos de silencio, note que algunos guardaban los papelitos y los celulares con los que habían estado jugando. Por primera vez me prestaban atención.
Verán, tengo una teoría dije: es solo una teoría, así que tómenla o déjenla, pero quiero presentarla…
Entonces, enuncie la premisa de la divina insatisfacción (Con Popeye incluido), y luego, en voz alta, pregunte si los hombres y las mujeres que tenia sentados delante de mi habían entrado en la medicina a causa de un momento de tormenta de frustración.
Quizás habían crecido con un padre que sufría de una enfermedad crónica, o habían visto como un ser querido decaía y moría. Quizás habían vencido ellos mismos a una enfermedad, y ahora querían ayudar a otros a lograr lo mismo. Algunos, quizá hubieran visto a los suyos sufrir sin necesidad porque habían crecido en lugares donde la atención medica no estaba al alcance, o era deficiente. Y habrá habido quienes perdieran a seres queridos a causa de un procedimiento negligente.
Estaba dispuesto a apostar que la mayoría había pasado por una situación indeseable, por una circunstancia que hizo que se levantaran y dijeran: Ya no puedo soportar esto. Sabía que si pensaban en esto con sentido crítico, comprendían mejor porque habían elegido ser médicos… y encontrarían renovada energía para seguir en juego.
Me pareció fascinante saber el porqué se levantaban por las mañanas y se dirigían a su lugar de trabajo para salvar otra vida, pelear contra la enfermedad, vendar otras heridas. En realidad, me fascina presentarle la misma pregunta a todo tipo de personas. Cuando estoy con maestros, les pregunto qué les motiva a dedicarse a formar jóvenes mentes.
¿Qué es lo que no puede soportar usted?
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En otros casos, la divina insatisfacción puede haber surgido del descubrimiento de la extensión del abuso infantil en este país. Las estadísticas solamente muestran que un pequeño porcentaje de niños en la Tierra de las Promesas fueron victimas de algún tipo de abuso. Es probable que la tormenta de frustración en su corazón y su alma hiciera que remplazaran la desesperanza por la acción. Que arreglaran para que alguien cuidara a sus propios hijos unas horas a la semana, de modo que ellos pudieran abrazar y brindar amor y seguridad a los niños de Billo, que quizá vivieron la violencia y la disfunción en algún momento de sus cortas vidas.
Habrá otros voluntarios cuyas razones jamás llegare a conocer. Sin embargo, todos se unen por una causa común, decididos a marcar una diferencia. Esta es la promesa de la Tierra de las Promesas: que los niños tengan un lugar de paz que puedan llamar propio; que sean aceptados por lo que son, y también expuestos a la verdad de lo que pueden llegar a ser en Cristo; que los adultos comprometan sus vidas en lugar de solo tolerarlos… o peor aun, abusar de ellos o descuidarlos. Este excelente ministerio de nuestra iglesia crece y florece por una razón importante: porque cientos de hombres y mujeres no pudieron soportar que hubieran malos programas para los niños abandonados y negaron a que la frustración infectara y enfermara sus corazones. Utilizaron ese revés como combustible para actuar y cambiar sus vidas.
Creo que ya sabe usted cual será mi pregunta ahora: ¿Qué es lo que no puede soportar?
Es cierto que los voluntarios de la Tierra de las promesas brindan una imagen fantástica de lo que es vivir a partir de la energía de la divina insatisfacción. Sin embargo, aunque es un programa excelente, debo admitir que no es el único. Si usted y yo diéramos un paseo por Willow, veríamos docenas de ejemplos de este tipo de inventiva y dedicación de parte de voluntarios. Observaríamos el ministerio CARS, donde hay hombres y mujeres con las manos engrasadas, ocultos bajo el capote de un viejo Honda, que arreglan el motor para que una madre soltera pueda transportar a sus hijos.
Encontraríamos a los miembros de la junta de SIDA con su equipo de colaboradores llenando paquetes de esperanza con cepillos de dientes, camisetas limpias y cuadernos en su esfuerzo por enviar algo de alivio a las familias que viven del otro lado del mundo.
También veríamos líderes del consejo de finanzas, coordinadores del equipo de oración y conductores de conferencias… cuidadores, ujieres y ancianos, gente que día a día, semana a semana se entrega a una tarea que aman con todo el corazón. Y lo hacen sin recibir dinero a cambio. Sea en Willow o en cualquier otra iglesia local, en una entidad de ayuda o en el mundo de las corporaciones, siempre ciento admiración cuando veo que alguien trabaja como voluntario a partir de un estado de divina insatisfacción. Digo que a mi admiración es del tipo “Hechos 2”… como la de quienes formaban la primera iglesia y veían el poder y la presencia del Espíritu Santo obrar un comentarista lo dijo así: Sus corazones estaban silenciados y abrumados por el asombro que inundaba sus almas. ¡Bien dicho!
Creo que nada es mas inspirador que la persona que transforma algo que no puede soportar en una energía positiva que avanza la restauración en este mundo. Eso es lo que obra cada vez que un corazón agradecido envía un cheque para financiar una causa valedera en nombre de hacer el bien en el mundo. Es lo que obra cada vez que alguien entra en una iglesia o en una oficina o carpa de ayuda con la actitud de: estoy aquí para servir, y lo hace después de dedicar cuarenta, sesenta u ochenta horas a su empleo real, cada semana. Es lo que obra cuando ese empleo real es más que un camino al cheque de fin de mes y se convierte en avenida que libera parte de la tensión causada por la divina insatisfacción que acumula su corazón.
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