Como lo dijimos anteriormente, el planear a largo plazo no es una carrera de cien metros planos, es un maratón de cinco kilómetros con obstáculos. Entonces, a partir de hoy es importante que fije su mirada en las metas que tiene por delante y en los principios que tienen que gobernar sus decisiones: una actitud diferente, un carácter maduro
No le debe preocupar el éxito temporal de aquellos que están corriendo esa maratón como si no existiera un mañana. Pronto se cansaran, cometerán errores y no alcanzaran la prosperidad integral. Se desgastaran a sus familias, y finalmente caerán victimas de sus propias decisiones basadas en principios erróneos.
Recuerde que “el que ríe ultimo ríe mejor. Comprométase, a partir de hoy, admirar su vida con mayor profundidad en el tiempo.
DETERMINE CLARAMENTE SUS NECESIDAD
Antes de tomar decisiones con respecto a las metas se ha puesto por delante, evalué realísticamente si esas metas son apropiadas. ¿Estará usted poniendo demasiada energía y recursos económicos en un asunto que quizá no requiere un nivel tan alto de inversión?
Déjame poner como ejemplo la educación de nuestros hijos: En nuestros países creemos que debemos educarlos, lo cual es bueno, pero no todo el mundo tiene que ser un doctor o un abogado. Debemos reconocer las aptitudes que ellos tienen y desarrollar el talento que Dios les ha dado; cumplir el plan de Dios y no el nuestro en sus vidas, para lo cual no siempre es necesario tener un título universitario.
Se cuenta la historia de señor que era docto
r. Un día escucho gritar a su esposa en el baño: ¡Querido, llama al plomero porque se está desbordando evalúa del inodoro! Entonces el doctor tomo el teléfono y llamo al plomero. Este llego, subió al baño y en tres minutos saco un patito de plástico que estaba insertado en el inodoro. Bajo y le extendió una cuenta por setenta y cinco dólares al doctor. Este reacciono inmediatamente: “ un momentito, le dijo, yo soy doctor y nunca he ganado setenta y cinco dólares en tres minutos. El plomero replico: Cuando yo era doctor ¡Tampoco!
Es cierto que en Estados Unidos la mano de obra es carísima, al contrario de los países latinos. Sin embargo, el principio es el mismo: no es necesario que uno tenga que ser doctor o abogado para mantener a su familia. Uno puede ganarse el pan de cada día haciendo casi cualquier cosa, con tal de que le guste. La educación universitaria en algunos países del continente es muy cara; en otros es casi gratis. Por lo tanto, si sus hijos van a ir a la universidad, quizá sería mejor que fueran primero a una pequeña, cerca de su hogar, del gobierno, donde gaste menos dinero. Luego de un par de años puede transferir sus clases a una universidad privada y reconocida donde pague más.
Planifique las metas educacionales para sus hijos con una actitud balanceada, mirando realmente sus aptitudes y caracteres. Planifique desde que ellos son pequeños, ya sea que estos vayan a tener una educación universitaria o una educación vocacional.




Entradas (RSS)