UNA FUERZA IMPARABLE PARA BIEN
Su buena obra específica será algo que, junto con Dios, tendrá que definir. Pero mientras lo piensa, quisiera darle algunos ejemplos de amigos míos que hoy están viviendo su propia buena obra, su única cosa, aquello que surgió a partir de su divina insatisfacción. Quizá e
sto encienda esa chispa dentro de usted.
Tengo un amigo que es piloto retirado. Cuando lo conocí me entere de que se había alejado de Dios cuando estaba todavía en la escuela secundaria. Esta decisión había hecho que durante la adolescencia, eligiera un rumbo que le llevo a situaciones terribles y peligrosas. Años más tarde, decidió entregar su vida a Cristo, y lo hizo con todo el corazón. Supo que podía ser útil en el ministerio de la escuela secundaria de la iglesia local. Ya hace mucho que cada lunes por la noche abre su casa para invitar a cenar a un grupo grande de estudiantes de secundaria que disfrutan de la comida y de la compañía mutua. Siempre dice que, para él, los lunes son el mejor día de la semana.
También conozco un matrimonio que detesta que tantas iglesias tengan jardines y campus mal arreglados, que casi nunca pongan de manifestó la inigualable belleza de la creación de Dios. Hace veinte años decidieron diseñar, cultivar y mantener los canteros de varias de las entradas de Willow. Y hoy siguen asiéndolo.
Hay un carpintero en Willow que hoy es uno de mis grandes amigos. Cuando él era pequeño, su padre nunca estaba en casa, por lo que no proveía ni se ocupaba de arreglar lo que estuviera roto. Sus recuerdos de tal brecha relacional encendi
eron en el un fuego que hace que se ofrezca para reparar lo que haga falta en los hogares de un grupo de madres solteras de nuestra iglesia.
Conozco a una mujer que paso por un divorcio humillante y doloroso hace tiempo ya, sin tener adonde recurrir para encontrar apoyo. Sufrió mucho y paso por un largo proceso de recuperación.
Hoy come, duerme y respira por el ministerio para divorciados de nuestra iglesia.
Un padre que pertenece a mi círculo de amigos sufrió abandono emocional cuando era pequeño. Hoy es uno de los principales actores en las sesiones de padres e hijos de Camp Paradise, un lugar de retiro en la península de Michigan, perteneciente a la iglesia de Willow
Un empresario que conozco ganaba cientos de miles de dólares al año, pero quedo en la bancarrota a causa de sus deudas con las compañías de tarjetas de crédito. El daño espiritual y emocional que sufrió fue terrible, pero le sirvió para despreciar el estigma social que acompaña a quienes quedan en la quiebra. Al recuperarse, se entero de que nuestra iglesia tiene un ministerio de planificación económica llamado Buen Sentido y decidió trabajar como consejero de presupuesto para los matrimonios más jóvenes. Imagine usted el gozo que siente al decirles: Yo caí en a bancarrota y sufrí cosas terribles, ¡Pero no hay motivo para que les pase lo mismo a ustedes! Quiero mostrarles como evitarlo.
La otra semana compartiremos mas sobre este interesante tema. ¡Hasta la Próxima!




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