Recuerdo haber leído que San Pablo les enseña a los cristianos de Roma diciendo: Pagad a todos lo que debéis, ese es un principio eterno y transcultural. Era verdad en Roma hace dos mil años y es verdad en nuestro país el día de hoyactividad-bancaria

Si usted se comprometió con alguien a pagarle algún dinero, usted dio su palabra, no importa si haya firmado un papel o no. Si usted es cristiano (Católico o protestante), su palabra representa su carácter, su ser, su honor y el honor del nombre de su Dios, porque usted se considera su hijo.

Por  esa razón el concepto de la quiebra sin restitución del capital no debería existir en nuestras mentes. Solo en un caso extremo, y como último recurso, es justo usar un recurso legal de amparo como lo es la bancarrota para protegerse del asedio de acreedores agresivos. Sin embargo, creo que es inmoral la transferencia de bienes para evitar pagar deudas, y cada una de las deudas adquiridas finalmente se deberían pagar… aunque nos tome el resto de la vida hacerlo.

Leí hace unos días en el Internet que el carácter de una persona no se forja en los momentos difíciles de la vida; en esos momentos solo sale a relucir. No importa lo que diga la ley del país entonces. La moral nos dice que nuestro si debe de ser si, y nuestro no debe ser no, y que es mejor no hacer una promesa, que hacerla y no cumplirla

SOLO DEBERIAMOS DE PEDIR PRESTADO SI TENEMOS LA CERTEZA DE QUE PODEMOS PAGAR

dineroContinuando con la idea de que nuestro si debe ser si, y nuestras promesas deberían estar basadas en la verdad, solo deberíamos pedir prestado si nuestro activo es mayor que nuestro pasivo. Solo cuando los bienes que tenemos son mayores que el dinero que debemos, podemos estar 100% seguros de que cuando dijimos “préstame, que te lo pagare, o cuando usamos nuestra tarjeta para comprar algo, fuimos absolutamente sinceros con nuestros acreedores.

Este principio se hace claro en la compra de un auto nuevo, ni bien manejamos el auto fuera de la concesionaria, ya perdió un buen porcentaje de su valor. Si lo hemos comprado a pagar en cuotas mensuales por los próximos cinco años y resulta ser que de aquí a un par de años tenemos problemas económicos, cuando lo queremos vender, ¡El dinero que recibiremos por el no alcanzara para pagar la deuda original! Nuestro pasivo (deuda) es más alto que nuestro activo (dinero que puedo recibir por el auto).

Esto es especialmente cierto en países que han adoptado la misma fórmula de pago de préstamos que se ha adoptado en Estados Unidos, donde los intereses se pagan primero y el capitán después.

Para contrarrestar este problema, en el caso de un auto o de una casa podríamos poner la suficiente cantidad de dinero de anticipo para que de esa manera pidamos prestado una cantidad menor que el valor del auto en el mercado del usado. También podríamos usar otra propiedad colateral o ahorros para mejorar la situación de nuestro activo.

Deja una Respuesta