Y Jehová va delante de ti; el estará contigo, no te dejara ni te desamparara; no temas ni te intimides.

(Deuteronomio 31:8)

 Eagle-large

Cuando tenía siete años me fui de casa. Estaba hastiado de las regulaciones de mi padre y creía que podía valerme por mi mismo. Con la ropa en una bolsa de papel, Salí como un bólido por el portón del fondo y me fui por el callejón. Pero no llegue lejos. Recordé que tenía hambre y regrese.

Aunque la rebelión fue breve, fue rebelión. Y si me hubieras detenido en aquella jornada prodiga, seguro que te hubiera dicho: No necesito de un padre estoy demasiado grande para seguir las normas familiares.

No escuche al gallo cantar, como Pedro. No sentí el eructo del pez como Jonás. Tampoco recibí una túnica, ni un anillo ni calzado nueva como el hijo prodigo. Pero aprendí de mi padre terrenal lo que esas tres personas aprendieron de su padre celestial. Dios no es Padre solo en las buenas. El no anda con juegos de tómalo y déjalo. Puedo contar con que estará de mi lado, sin importarle mi comportamiento. Tú también puedes estar seguro de lo mismo.

Deja una Respuesta