CUANDO PERDEMOS DE VISTA LA RECOMPENSA
Escrito por pastoreslyssolares en ESTUDIOS BIBLICOS
Para mi seis horas en la carretera es un pequeño precio con tal de comer el pastel de fresas de mi mama. No me importa el viaje porque conozco la recompensa. Tengo tres décadas de Acciones de Gracias bajo mi cinturón, literalmente. Mientras manejo puedo saborear el pavo y Oler el humo de la chimenea.
Puedo soportar el viaje porque conozco el destino.
Si haces algún deporte, es probable que tu entrenador te inste con el mismo enfoque, estableciendo objetivos para ti o para tu equipo. La recompensa no siempre es una victoria o una derrota; algunas veces es más pequeña, pero son metas igual de importantes; una actuación defensiva solida o mayor consistencia o mejor juego de pases. Como jugador individual, no siempre puedes ver tu progreso. Es trabajo del entrenador guiarte hacia la mejora.
Él o ella tratan de ayudarte a ver lo que tú no puedes ver.
Tal vez así sea como el apóstol Pablo se mantuvo motivado. El tenía una clara visión de la recompensa. No es fácil fijar nuestros ojos en lo que no se ve. Pero es necesario.
Lee (Corintios 11:23-27)
Experiencias terribles, largas y duras, tal vez aflicciones arduas y mortales. Muy bien. Pero ¿leves tribulaciones? ¿Cómo podía Pablo describir así a pruebas interminables?
El nos dice (2 Corintios 4:17)
¿Puedo ser sincero por unas cuantas líneas?
Para algunos de ustedes, el viaje ha sido largo. Muy largo y tormentoso. En ningún modo deseo minimizar las dificultades que han tenido que enfrentar a lo largo del camino. Algunos han llevado sobre sus hombros cargas que muy pocos de nosotros podríamos llevar jamás. Han quedado destrozados por las palabras de algún maestro o entrenador que dijo que ustedes no tenían el suficiente talento y que debían intentar hacer otra cosa. Tal vez son los únicos cristianos en su clase y constantemente se ríen de ustedes o los intimidan en el colegio porque son pequeños
Y están cansados. Es difícil para ustedes ver la ciudad en medio de las tormentadas. Les atrae el deseo de detenerse a un lado del camino e irse lejos. Quieren continuar, pero algunos días el camino parece tan largo.
Dios nunca dijo que el viaje sería fácil, pero si dijo que la llegada valdría la pena.
Recuerda esto: Puede que Dios no haga lo que quieres, pero hará lo que es correcto… y lo mejor. El es el Padre del movimiento hacia adelante. Confía en Dios. El te llevara a casa. Y las pruebas del viaje se perderán en medio del os gozos de la fiesta




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