… La sincera fidelidad a Cristo
(2 Corintios 11:13)
La simplicidad es el medio de ver las cosas con nitidez. El creyente no piensa con claridad hasta que pasa un largo tie
mpo, pero debería de ver con claridad sin dificultad alguna. Para resolver las confusiones espirituales, no vale el recurso a pensar. Para aclarar las cosas, has de obedecer. Cuando se trata de cuestiones intelectuales pensar te ayudara a encontrar soluciones, pero en cuestiones espirituales tratar de razonar no hará mas que llevarte a divagar y algo en tu vida sobre lo que Dios te está presionando, obedécelo. Sométete en este particular todos tus argumentos y todo pensamiento a la obediencia de Cristo; acepta, y todo se te hará claro como el medio día (2 corintios 10:5). Tu capacidad de raciocinio vendrá más adelante, pero no es el raciocinio lo que posibilita ver, veamos como niños, y cuando tratamos de ser sabios no vemos nada (Mateo 11:25).
Incluso la cosa más nimia que persistamos en nuestras vidas que no estén bajo el control del Espíritu Santo del todo suficiente para crear confusión espiritual, y aun cuando pasemos todo nuestro tiempo pensando y dándole vueltas seguirá sin aclararse. La confusión espiritual solo puede conquistarte mediante la obediencia. Tan pronto como obedezcamos, tendremos discernimientos. Esto nos resulta humillante, por que cuando estamos confundidos la tendencia natural nos impulsa a creer que la razón está en el poder de nuestra mente. Pero cuando nuestra capacidad natural de la visión se consagra y somete en obediencia al Espíritu Santo, su poder nos hace percibir la voluntad de Dios y nuestra vida entera se ve arrastrada a una fidelidad sin cuestionamientos.




Entradas (RSS)