LA DIVINA INSATISFACCION EN FUNCION
Escrito por pastoreslyssolares en CRECIMIENTO ESPIRITUALHace poco acepte una invitación para habar con un grupo de médicos de Chicagoland. Las charlas de inter-fe, pueden ser un desafío si se trata de hablar ante trescientos médicos, pero todo se potencia cuando el sistema hospitalario para el que trabaja les obliga a asistir al seminario de un día. Me gusta más cuando el público asiste porque d
esea hacerlo. Creo que usted entiende lo que quiero decir.
La primera media hora fue dedicada a los anuncios y normas actualizadas, todo a cargo de gente con autoridad, que seguro tenía oficinas empapeladas con diplomas, certificados y premios. Para cuando me toco subir al podio, todos los asistentes, con pulcros delantales blancos, estaban ya unos tantos aburridos, enviaban mensajes de texto o jugaban con un papel entre los dedos. Si no me hubiera tocado ser quien tenía que captar su atención, es probable que la escena no me pareciera tan deprimente. Con cierta incertidumbre, subí los diez escalones hasta donde estaba el micrófono y, en silencio, protesté por dentro por haber aceptado ayudar al presidente del hospital, que es amigo mío desde hace años. El me había metido en esta situación y, para cuando terminara, le diría que me sabia una, ¡y bien grande!
Hice una pausa mientras acomodaba mis notas. Eche una mirada al público. Nadie levanto la mirada, pero no soy de los que asimilan. Carraspee un poco, y comencé: Les preguntare algo, sin preámbulos, dije: Nadie me prestó atención. Por curiosidad, nada más, ¿Cómo fue que termino cada uno de ustedes en el campo de la medicina?
Antes de continuar, permítanme decir que no me dedico a lo que hacen ustedes, y por eso me maravillo en verdad, me maravillo ante su capacidad y deseo de trabajar tantas horas cada semana para buscar soluciones para quienes tienen el cuerpo enfermo, lesionado, destrozado o a punto de morir.
Aquí, hubo algunos pares de ojos que se sumaron a los anteriores.
Pienso que tuvo que haber sido una potente fuerza interior la que hizo querer ayudar a las personas a vivir vidas funcionales y sanas. De hecho, si tuviera que adivinar, diría que es la misma fuerza la que hoy sostiene porque, ¿Qué otra cosa podría tener tanto poder como para triunfar por sobre todo lo político y la decisión que conlleva la profesión de médico?
Deje que la idea penetrara en sus mentes y, durante los segundos de silencio, note que algunos guardaban los papelitos y los celulares con los que habían estado jugando. Por primera vez me prestaban atención.
Verán, tengo una teoría dije: es solo una teoría, así que tómenla o déjenla, pero quiero presentarla…
Entonces, enuncie la premisa de la divina insatisfacción (Con Popeye incluido), y luego, en voz
alta, pregunte si los hombres y las mujeres que tenia sentados delante de mi habían entrado en la medicina a causa de un momento de tormenta de frustración.
Quizás habían crecido con un padre que sufría de una enfermedad crónica, o habían visto como un ser querido decaía y moría. Quizás habían vencido ellos mismos a una enfermedad, y ahora querían ayudar a otros a lograr lo mismo. Algunos, quizá hubieran visto a los suyos sufrir sin necesidad porque habían crecido en lugares donde la atención medica no estaba al alcance, o era deficiente. Y habrá habido quienes perdieran a seres queridos a causa de un procedimiento negligente.
Estaba dispuesto a apostar que la mayoría había pasado por una situación indeseable, por una circunstancia que hizo que se levantaran y dijeran: Ya no puedo soportar esto. Sabía que si pensaban en esto con sentido crítico, comprendían mejor porque habían elegido ser médicos… y encontrarían renovada energía para seguir en juego.
Me pareció fascinante saber el porqué se levantaban por las mañanas y se dirigían a su lugar de trabajo para salvar otra vida, pelear contra la enfermedad, vendar otras heridas. En realidad, me fascina presentarle la misma pregunta a todo tipo de personas. Cuando estoy con maestros, les pregunto qué les motiva a dedicarse a formar jóvenes mentes.
¿Qué es lo que no puede soportar usted?





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